La endometriosis es una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres entre los 25 y 45 años, y una de las tres causas principales de infertilidad. Consiste en la presencia de tejido endometrio más allá de su lugar natural (el útero), y se desconoce la manera en que se origina. La acumulación de dicho tejido provoca una inflamación de los órganos sobre los que se halla, y puede llegar a afectar a los órganos abdominales debido a la formación de tejido cicatrizal y adherencias.

Recuperar la función reproductiva

Aunque no siempre aparecen síntomas evidentes, muchas mujeres afectadas por la endometriosis sufren dolores muy intensos antes y durante la menstruación, así como dolor intestinal. No obstante, existen tratamientos para paliar el dolor y recuperar la fertilidad. Por lo general, la endometriosis es detectada en mujeres que acuden a su médico al encontrar dificultades para quedarse embarazadas. Así, es natural que las mujeres diagnosticadas con esta enfermedad se pregunten hasta qué punto tendrán problemas para tener hijos. Los datos indican que entre un 30% y 40% de las mujeres con endometriosis son estériles. En estos casos, se suele optar por la fecundación in vitro.

A veces, cuando la endometriosis es leve, se puede proceder por medio de cirugía a extraer el tejido, siendo posible recuperar la fertilidad. Pero esto depende por supuesto del nivel en que se encuentre la enfermedad. El tratamiento contra esta dolencia tiene como objetivo suavizar los síntomas, detener la expansión de la mucosa y, en último término, recuperar la función reproductiva. Dicho tratamiento suele involucrar el uso de hormonas, si bien también se combina con otros medicamentos como las píldoras anticonceptivas o los derivados de la testosterona. En cuanto a las intervenciones quirúrgicas, se opera por medio de ablación láser o vaporización de CO2. La cirugía se lleva a cabo por medio de laparoscopia o histerectomía.

Los efectos de esta enfermedad sobre la capacidad de concebir no están del todo claros. Pero sí se puede afirmar lo siguiente: al verse afectados los ovarios, se pierde en cantidad y calidad de óvulos, y esto empeora la fertilidad. Además, a medida que avanza la enfermedad, el tejido endometrio va sustituyendo al tejido sano de los ovarios, afectando así a sus reservas. Otro factor, además, que afecta al embarazo es que las trompas no pueden facilitar una correcta unión del óvulo y el espermatozoide. Lo más importante es, en definitiva, detectar rápidamente la enfermedad y proceder a tratarse para paliar sus efectos.