La endometriosis es una de las patologías ginecológicas más frecuentes. Esta enfermedad consiste en una migración de tejido endometrial, es decir, de las células que conforman la mucosa uterina, fuera de dicho órgano. La endometriosis no es una patología grave, pero es cierto que puede llegar a ocasionar muchos problemas en las mujeres que contraen dicha enfermedad: dolor, sangrados e incluso infertilidad.

Múltiples posibilidades

Actualmente el tratamiento para la endometriosis es muy amplio, ya que se calcula que entre un 10-15% de las mujeres en edad fértil pueden ser portadoras de la enfermedad. A la hora de seleccionar el tratamiento se deben evaluar una serie de características en cada paciente: gravedad de la enfermedad o de los síntomas, edad y deseo de tener hijos. Una vez evaluados estos requisitos, se debe elegir entre las diferentes opciones de tratamiento: analgesia, tratamiento quirúrgico o tratamiento hormonal. El tratamiento analgésico y el hormonal constituyen parte del tratamiento sintomático, es decir, no erradican la enfermedad, pero son muy útiles para controlar los síntomas y garantizar una buena calidad de vida a la paciente.

Tratamiento analgésico

En primer lugar, el tratamiento analgésico sería útil en mujeres con síntomas leves de endometriosis. El ejercicio físico, técnicas de relajación y fármacos como AINEs (Ibuprofeno, naproxeno, etc.) u otros analgésicos más potentes, en caso de necesitarlos. Este tratamiento analgésico junto con revisiones periódicas al ginecólogo, cada 6 o 12 meses, puede ser suficiente en muchos casos.

Tratamiento hormonal

El tratamiento hormonal es otra de las grandes herramientas de los ginecólogos. Este tratamiento tan solo se aplicará en mujeres que no tengan deseos de gestación y permite controlar los síntomas de la endometriosis en la mayor parte de los casos. Dentro del propio tratamiento hormonal existen varias opciones. Por un lado, la píldora anticonceptiva, que debería consumirse durante al menos 6-9 meses. Otra opción son las inyecciones de progesterona, que tienen como mayor desventaja sus efectos secundarios: depresión o aumento de peso. Por último, los fármacos agonistas de la gonotropina, que se emplearían durante un periodo de 6 meses. Estos últimos generan un estado muy similar a la menopausia en la mujer durante su consumo.

Cirugía

La última opción de tratamiento sería la cirugía, que reserva para pacientes a las que las terapias anteriores no les han servido, dada la gravedad de sus síntomas. Dentro de la cirugía están la laparoscopia, laparotomía e histerectomía. La histerectomía, extirpación de útero, trompas de Falopio y ovarios es la técnica que más posibilidades de curación total brinda a la paciente.